|
|
 Comunicado a la opinión
pública - Agosto 9 de
2.006 | | |
|
|
|
| FOTOS
DE NUESTRA TIERRA
Rio Tua
Iglesia de Monterrey
|
|
| |
|
|
La politización del secuestro - El Mundo / Enero 30 de 2.006
|
Por:
Dario Ruiz Gómez
Es ya un hecho que los diputados vallecaucanos secuestrados por las FARC pasaran a convertirse en un grupo político beligerante bajo el mando de Álvaro Leyva Duran. Pedir asilo a Chávez significa dos cosas: que huyen de un gobierno despótico que les ha negado sus derechos políticos, cerrando sus directorios, amordazando sus publicaciones. De este modo “demostrarían” que en Colombia no hay libertad política y sí la hay plenamente en Venezuela.
Desde el otro lado de la frontera asimilados a los principios de la revolución bolivariana seguramente los estaremos viendo a través del famoso canal de TV chavista, hablando bellezas del régimen que los ha acogido y denigrando del “oprobioso régimen uribista”.
Tendrían por supuesto que callar lo que han sufrido en medio de la selva, las ignominias a que fueron diariamente sometidos por los más despóticos carceleros. Ya hemos visto a través del ojo evetado por el odio, de la madre y el marido de Ingrid Betancur que la politización de estos secuestros, tal como lo comprueba la histeria escenográfica de ambos, ha ido restando puntos al enfoque verdadero del secuestro y a su repudio, que tiene que ser ante todo un repudio moral por constituir el más grave atentado contra la dignidad humana.
Y ¿el otro francés secuestrado y dejado en el olvido por “no ser nadie”? ¿se
ha preocupado el gobierno norteamericano por la suerte de sus tres ciudadanos secuestrados? ¿y los otros miles de colombianos anónimos dejados igualmente en el olvido por no hacer parte de un grupo político o económico? Es aquí donde se pone de presente la degradación de nuestras costumbres, de nuestras juridicidades, de aquellas normas que en toda verdadera sociedad mantienen el imperio de la justicia.
¿Quién habla del dolor de las familias, del nudo en la garganta que quiere reventar a través de días que son años y de años que son siglos? Nadie habla pues en un lenguaje signado por lo humano. La izquierda calla cautamente ante este tema, elude el enfrentar una responsabilidad que cada vez es más impostergable. Si un candidato presidencial coloca el intercambio humanitario entre sus promesas electorales a cumplir, quiere decir que le importa más su figura de candidato que el cumplimiento como ciudadano del deber impostergable de exigir la inmediata libertad de los secuestrados a las FARC. ¿más años de sufrimiento, de dolor? Quienes padecen este horror ya no pueden resistir, este juego hipócrita que ha convertido a seres humanos en piezas de ajedrez.
Politizar el crimen del secuestro no es pues una posible y justa salida ante
el permanente chantaje de las FARC, sino la demostración de que para ciertos
pescadores de aguas revueltas cualquier medio justifica cualquier fin.
| | |
| |